Desde que la sociedad industrial se definió como un proceso civilizatorio, uno de cuyos elementos fundamentales fue la urbanización, lo rural nunca se ha definido, quedando como residuo de lo-que-aún-no-es-urbano, dicotomía que desde la sociología se viene planteando en términos de polarización y luego de oposición, poniendo en lo alto de la escala a lo urbano, y en lo más bajo a lo rural.
Sin embargo, el proceso de urbanización dejó de ser hace mucho tiempo un simple proceso cuantitativo, de mera acumulación demográfica en torno a una acumulación de recursos, para pasar a ser un proceso de carácter cualitativo. Es por ello que no son pocos los autores que se han enfrentado a la problemática de definir y consensar términos como rural, urbano, ciudad, debido a la complejidad inherente del tema y a las diferentes realidades de cada país, con lo que han surgido distintos criterios, tanto cuantitativos como cualitativos para diferenciar los espacios urbanos de los espacios rurales.