Aquel eterno Dios que a dado tantas victorias a Vuestras Altezas, ahora les dio la más alta que hasta hoy a dado a príncipes. Yo bengo de las Yndias. Hallé gente sin número y muy muchas islas, de las cuales tomé posesión en nombre de V. Al., con vandera real estendida; y no fue contradicho (…) A la primera puse nombre la isla de Sant Salvador a memoria de su Alta Magestad; a la segunda, de Santa María de Conçibiçión; a la tercera, Fernandina; a la cuarta, la Ysavela; a la quinta, la Juana, y a las otras ansí nombre nuevo. Y así en un muy buen puerto, enbié dos hombres tierra adentro, con uno de los mismos indios que yo traía, el cual avía tomado amistad conmigo, porque viesen y supiesen si avía çiudades o grandes poblazones, y qué tierra era y qué avía en ella. Hallaron mucha poblazones y gentes sin número, mas no cosa de gran regimento, y así se bolvieron.